www.ritonacionalmexicano.org
ritonacionalmexicano.blogspot.com
twitter.com/ritonacionalmex
IV. También en 1825, debido a las irregularidades que existían tanto en el Rito de York como en el Escocés, se planteó la conveniencia de fundar el Rito Nacional Mexicano, con el propósito de unificar a escoceses con yorkinos, manteniendo los principios universales de la Masonería. Para este fin se reunieron los HH. Guillermo Gardett, José Ma. Mateos, Guillermo Lamont, Luis Luelmo y Goyanes, Cayetano Rinaldi, Carlos Rinaldi, Juan Ma. Mateos, Francisco Ocampo y Mariano Rodríguez, 5 escoceses y 4 yorkinos. Ya para entonces existía análogamente, el Rito Francés en Europa. Se discutió bastante sobre la regulaización del nuevo Rito Mexicano y se nombró una comisión que propusiera las bases. Los nombrados para este efecto fueron: Cayetano Rinaldi, Luis Luelmo y Goyanes y José Ma. Mateos, autor del libro que se viene resumiendo.
V. El 22 de agosto de 1825 se aprobaron las siguientes bases: 1a.- El Rito Nacional Mexicano sería libre e independiente como la nación mexicana. 2a.- Constaría de un Supremo Gran Oriente y de una Gran Logia, bajo cédulas propias y legalizadas. 3a.- Los grados simbólicos serían tres (Aprendiz, Compañero y Maestro); y los altos grados serían seis con las denominaciones que después se adoptaran y que resultaron ser, Maestro Aprobado, Caballero del Secreto, Caballero del Aguila Mexicana, Perfecto Artífice, Gran Juez y Gran Inspector de la Orden. 4a.- En cada estado de la República se instalaría una Gran Logia, compuesta por lo menos, de 5 logias. 5a.- Se trabajaría por el mejoramiento del hombre y sus virtudes, en aras de la sabiduría, la concordia y la fraternidad. La primera Gran Logia Nacional Mexicana se instaló el 26 de marzo de 1826, con el nobre de "La Luz", y quedó formada por 5 logias, a saber: La Anahuacense, Igualdad, hoy Independencia, en la que fue iniciado Benito Juárez G.; Terror de los Tiranos; Despreocupación Indiana y Luz Mexicana.
VI. Para 1825 existían ya, en la República, 101 Logias pertenecientes al Rito Nacional Mexicano; varias de ellas, en el seno del Ejército, por lo que representaban una gran fuerza. También las Logias que aún persistían en el Rito Escocés, trataron de penetrar en el Ejército, lográndolo con mucho menor éxito.
VII. Siendo Presidente de la República Guadalupe Victoria, que lo fue de 1824 a 1829, se valió del fraile Simón Cruz para formar una sociedad llamada "Aguila Negra", con cierto carácter masónico, aunque sus miembros se decían guadalupanos. Esta sociedad se unió a los yorkinos. Simón Cruz fue desterrado a Yucatán, al parecer por una maniobra del mismo Guadalupe Victoria; y allá murió. Por su parte, los yorkinos veneraban y festejaban públicamente a la Virgen de Guadalupe; y presidieron las honras fúnebres de Prisciliano Sánchez, masón del mismo Rito y Gobernador de Jalisco. No queriendo ser menos, los escoceses idearon la sociedad de los Novenarios, en cuyo seno, cada uno de nueve masones principales, deberían reclutar otros nueve, y cada uno de estos 81, a otros nueve, y así sucesivamente. Tuvieron el apoyo clerical, porque su número llegó a ser mayor que el de los yorkinos; y también públicamente veneraban y festejaban a la Virgen del Pilar y a Santiago.
En 1827, Nicolás Bravo, Vicepresidente de la República y Gran Maestro de los Escoceses, encabezó el pronunciamiento de Otumba contra las sociedades masónicas y los ministros del gobierno, pidiendo la expulsión de Poinsett, Embajador de los Estados Unidos. Bravo fue derrotado en Tulancingo por Vicente Guerrero, Gran Maestro de los Yorkinos. El entonces Ministro de Guerra, Manuel Gómez Pedraza, hizo prisionero a Bravo, a quien la Cámara de Diputados, en su mayoría del Rito Escocés, perdonó la vida, desterrándolo del país; pero esos mismos diputados decretaron la persecución de las sociedades secretas, igual que lo había hecho antes el gobierno español, imponiendo a quienes la integraban severas penas de suspensión o destitución de empleo, prisión temporal o perpetua, y destierro. El propósito oculto de esas medidas era combatir a las Logias Yorkinas, las cuales, precavidamente, se disolvieron en apariencia, denunciando en cambio a las propias Logias Escocesas que fueron las que recibieron el rigor de dichas penas. El encono entre ambos bandos masónicos, agregó adeptos al Rito Nacional Mexicano.
Mientras tanto, Ramos Arizpe, Ministro de Negocios Eclesiásticos del mismo Presidente Guadalupe Victoria, tomando en cuenta las acusaciones de los masones mexicanos contra el clero, comenzó a limitar las rentas de la iglesia y de las capellanías, así como el disfruto de los bienes que recibían por testamentaría.
A su vez, los yorkinos fomentaban la separación de los españoles, de los puntos públicos que seguían ocupando; y también su expulsión. Esto lo decretó Lorenzo de Zavala, Gobernador del Estado de México.
Los mismos yorkinos postularon para la Presidencia de la República a Vicente Guerrero, y sus opositores, que eran españoles, curas y ricos, postularon a Gómez Pedraza, quien resultó electo por mayoría; y aunque correspondía la Vicepresidencia al mismo Guerrero, hubo otro pronunciamiento, el de la Acordada y saqueo del Parián, que elevaron a la Presidencia al propio Guerrero. Pero su gobierno fue derribado y las clases privilegiadas colocaron en la Presidencia a Anastacio Bustamante que la ocupó de 1830 a 1832, y quien traicionó a la masonería mandando fusilar a muchos masones, entre ellos a Vicente Guerrero cuya cabeza compró a Picaluga.
De la Historia de la Masonería en México, escrito por José María Mateos.
Resumen por Ma. Luisa Gómez S. y Celia C. de Atayde
Keywords:
Masonería, Masonry, Maçonnerie, Mauerwerk, Muratura, Maçoneria, Fábrica, Saoirseachta, Múrvek, Kamieniarstwo, Alvenaria
VI. Para 1825 existían ya, en la República, 101 Logias pertenecientes al Rito Nacional Mexicano; varias de ellas, en el seno del Ejército, por lo que representaban una gran fuerza. También las Logias que aún persistían en el Rito Escocés, trataron de penetrar en el Ejército, lográndolo con mucho menor éxito.
VII. Siendo Presidente de la República Guadalupe Victoria, que lo fue de 1824 a 1829, se valió del fraile Simón Cruz para formar una sociedad llamada "Aguila Negra", con cierto carácter masónico, aunque sus miembros se decían guadalupanos. Esta sociedad se unió a los yorkinos. Simón Cruz fue desterrado a Yucatán, al parecer por una maniobra del mismo Guadalupe Victoria; y allá murió. Por su parte, los yorkinos veneraban y festejaban públicamente a la Virgen de Guadalupe; y presidieron las honras fúnebres de Prisciliano Sánchez, masón del mismo Rito y Gobernador de Jalisco. No queriendo ser menos, los escoceses idearon la sociedad de los Novenarios, en cuyo seno, cada uno de nueve masones principales, deberían reclutar otros nueve, y cada uno de estos 81, a otros nueve, y así sucesivamente. Tuvieron el apoyo clerical, porque su número llegó a ser mayor que el de los yorkinos; y también públicamente veneraban y festejaban a la Virgen del Pilar y a Santiago.
En 1827, Nicolás Bravo, Vicepresidente de la República y Gran Maestro de los Escoceses, encabezó el pronunciamiento de Otumba contra las sociedades masónicas y los ministros del gobierno, pidiendo la expulsión de Poinsett, Embajador de los Estados Unidos. Bravo fue derrotado en Tulancingo por Vicente Guerrero, Gran Maestro de los Yorkinos. El entonces Ministro de Guerra, Manuel Gómez Pedraza, hizo prisionero a Bravo, a quien la Cámara de Diputados, en su mayoría del Rito Escocés, perdonó la vida, desterrándolo del país; pero esos mismos diputados decretaron la persecución de las sociedades secretas, igual que lo había hecho antes el gobierno español, imponiendo a quienes la integraban severas penas de suspensión o destitución de empleo, prisión temporal o perpetua, y destierro. El propósito oculto de esas medidas era combatir a las Logias Yorkinas, las cuales, precavidamente, se disolvieron en apariencia, denunciando en cambio a las propias Logias Escocesas que fueron las que recibieron el rigor de dichas penas. El encono entre ambos bandos masónicos, agregó adeptos al Rito Nacional Mexicano.
Mientras tanto, Ramos Arizpe, Ministro de Negocios Eclesiásticos del mismo Presidente Guadalupe Victoria, tomando en cuenta las acusaciones de los masones mexicanos contra el clero, comenzó a limitar las rentas de la iglesia y de las capellanías, así como el disfruto de los bienes que recibían por testamentaría.
A su vez, los yorkinos fomentaban la separación de los españoles, de los puntos públicos que seguían ocupando; y también su expulsión. Esto lo decretó Lorenzo de Zavala, Gobernador del Estado de México.
Los mismos yorkinos postularon para la Presidencia de la República a Vicente Guerrero, y sus opositores, que eran españoles, curas y ricos, postularon a Gómez Pedraza, quien resultó electo por mayoría; y aunque correspondía la Vicepresidencia al mismo Guerrero, hubo otro pronunciamiento, el de la Acordada y saqueo del Parián, que elevaron a la Presidencia al propio Guerrero. Pero su gobierno fue derribado y las clases privilegiadas colocaron en la Presidencia a Anastacio Bustamante que la ocupó de 1830 a 1832, y quien traicionó a la masonería mandando fusilar a muchos masones, entre ellos a Vicente Guerrero cuya cabeza compró a Picaluga.
De la Historia de la Masonería en México, escrito por José María Mateos.
Resumen por Ma. Luisa Gómez S. y Celia C. de Atayde
Keywords:
Masonería, Masonry, Maçonnerie, Mauerwerk, Muratura, Maçoneria, Fábrica, Saoirseachta, Múrvek, Kamieniarstwo, Alvenaria
No hay comentarios:
Publicar un comentario